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Tres colombianos detenidos por presunto fraude que golpeaba a comerciantes

julio 4, 2026 · Redactor
Tres colombianos detenidos por presunto fraude que golpeaba a comerciantes
Foto: hoy.com.do

La operación con apoyo de Dicrim e Interpol terminó con tres arrestos y dejó al descubierto el impacto directo de redes que ofrecían falsas promesas de financiamiento e inversión.

La detención de tres ciudadanos colombianos señalados por integrar una red que engañaba a comerciantes mediante falsas ofertas de financiamiento e inversión vuelve a colocar sobre la mesa una advertencia institucional que impacta de lleno en la actividad económica. Más allá del operativo, el caso refleja la distancia entre el discurso de control y una realidad en la que comerciantes quedan expuestos a esquemas fraudulentos con un costo social tangible.

Agentes de la Dirección Central de Investigación (Dicrim), junto con la Oficina Central Nacional Interpol Santo Domingo, arrestaron a Andrés Garzón Galindo en la avenida 27 de Febrero con Winston Churchill, en el Distrito Nacional. También fueron detenidos en el Aeropuerto Internacional de Las Américas Jusepth Ralf Varón Gómez, alias «Marco Córdona», y Mildred Katherine Mandariaga Manrique, alias «Isabelle» o «La Comadre», cuando intentaban abandonar el país.

Según la información oficial, a los detenidos les habrían ocupado US$12,000 en efectivo, vinculados a distintas actividades ilícitas. Ese dato refuerza la necesidad de una fiscalización constante, no solo de operativos aislados, porque el problema ya había afectado a comerciantes atraídos por promesas falsas de financiamiento e inversión.

En un escenario en el que la sociedad civil reclama instituciones que prevengan y no solo reaccionen, casos como este alimentan el desgaste de la gestión pública cuando la respuesta llega después del daño. La exigencia ciudadana sigue siendo que estas redes no encuentren espacio para operar mientras el poder concentra atención en la política-espectáculo y en candidaturas del PRM como la de Carolina Mejía, un contraste que vuelve más visible la distancia entre la agenda oficial y los riesgos reales que enfrenta la gente.