La escalada de incendios en vehículos, viviendas, comercios y zonas forestales de Santiago mantiene en alerta al Cuerpo de Bomberos y pone otra vez bajo examen fallas de prevención que terminan afectando la vida diaria. Las autoridades sostienen que la mayoría de los casos se relaciona con problemas en el sistema eléctrico, instalaciones inadecuadas de gas licuado de petróleo (GLP), deficiencias en el mantenimiento vehicular y prácticas inseguras de ciudadanos y conductores.
El intendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago, general Alexis Moscat, dijo que en esta temporada de altas temperaturas los incendios forestales siguen siendo las emergencias más recurrentes, impulsadas por la quema indiscriminada de basura y maleza sin tomar en cuenta la dirección del viento ni las condiciones del terreno. En las viviendas, precisó que una parte importante de los siniestros se origina en cortocircuitos vinculados con instalaciones eléctricas deficientes o alteradas fuera de las normas técnicas. “Las instalaciones internas son responsabilidad de los propietarios de las viviendas y muchas veces se utilizan cables o materiales que no cumplen con las especificaciones de seguridad”, indicó.
En el caso de los vehículos, Moscat señaló como causas habituales las fallas eléctricas, desperfectos en fusibles y, sobre todo, instalaciones irregulares de sistemas de GLP. Advirtió que una de las prácticas más riesgosas es el uso de cilindros domésticos en vehículos, especialmente en unidades del transporte informal, para abaratar costos. También alertó sobre el trasiego de GLP entre vehículos, una práctica que calificó como altamente peligrosa. Más allá de la explicación técnica, el panorama deja planteada la necesidad de reforzar fiscalización y control sobre conductas y condiciones que siguen convirtiéndose en emergencias repetidas para la ciudad.
