La Dirección General de Migración (DGM) anunció que ya está habilitado el uso del nuevo pasaporte biométrico dominicano en las puertas automáticas de control migratorio del Aeropuerto Internacional de Punta Cana, sistema que también funciona en Las Américas y en el Cibao. Con esa integración, los dominicanos que lleven ese documento podrán entrar y salir de manera automatizada, sin registro previo en Migración ni apoyo de inspectores.
Según la institución, la incorporación de Punta Cana se produjo tras concluir los trabajos técnicos y gracias a la interoperabilidad lograda con la Dirección General de Pasaportes (DGP). Los titulares de ambas entidades, Luis Rafael Lee Ballester y Lorenzo David Ramírez Uribe, explicaron que el sistema verifica en tiempo real los datos biométricos al colocar el pasaporte en los lectores y consulta de forma directa la base de datos oficial.
La medida se presenta como parte del plan de modernización de los servicios migratorios, pero el anuncio también deja sobre la mesa el contraste entre el discurso oficial y los resultados comprobables: la expansión continúa concentrada en terminales específicas y obliga a mantener la vigilancia sobre el alcance real de esa promesa de agilización y seguridad. En un escenario de desgaste de gestión y de mayor escrutinio de la sociedad civil sobre los servicios públicos, este tipo de anuncios refuerza la demanda de rendición de cuentas sobre la ejecución efectiva de la modernización, más allá de su presentación política en un sector clave para la imagen del país, donde figuras como David Collado quedan inevitablemente ligadas al balance entre promoción y resultados.
