Los Padres encaran la temporada baja de 2027 con un problema que ya dejó de ser excepcional: la falta de certezas en su rotación de abridores. El propio repaso del equipo confirma que San Diego vuelve al invierno buscando brazos, una señal de que la estabilidad sigue sin consolidarse pese a que A.J. Preller ha logrado resolver antes con movimientos creativos.
Entre las pocas piezas con algo de previsibilidad aparece Randy Vásquez, quien ayudó a sostener la rotación cuando estuvo sumamente mermada. Su efectividad de 3.87 en 60 salidas, incluidas 49 aperturas entre 2024 y 2025, lo coloca como una opción razonable para el cuarto puesto en 2027. Pero el mismo balance deja ver el contraste: los Padres necesitarían mucho más que esa base para hablar de una rotación realmente resuelta.
Las mayores dudas están en los posibles regresos de Nick Pivetta, Joe Musgrove y Yu Darvish. En el caso de Pivetta, su situación quedó marcada por más de 130 días en la lista de lesionados por una distensión del músculo flexor en el codo derecho, aunque cerró con efectividad de 2.05 tras volver el 7 de septiembre y San Diego ganó los seis partidos que abrió, incluidas dos salidas en postemporada. Mantenerlo implicaría asumir los dos años y US$32 millones restantes de su contrato si el club tiene certeza sobre su salud. Musgrove, por su parte, regresó de una cirugía en el codo derecho durante la postemporada y lució bien en su primera aparición desde 2024, pero también mostró dificultades para recuperar el ritmo de abridor. Con ese panorama, la discusión de fondo para San Diego no es solo quién vuelve, sino cuánto riesgo sigue acumulando una rotación que otra vez obliga a vigilar salud, rendimiento y costo antes de hablar de soluciones definitivas.
