La Organización de los Estados Americanos (OEA) puso en marcha este miércoles una misión de alto nivel en Bolivia, liderada por su secretario general, Albert R. Ramdin, para revisar las consecuencias de una crisis política y social que, después de más de siete semanas de bloqueos de carreteras, paralizó buena parte del país, dejó al menos 16 fallecidos y generó pérdidas económicas superiores a los 3,000 millones de dólares.
La delegación fue autorizada en la 56.ª Asamblea General de la OEA, celebrada en junio en Panamá, y tiene como objetivo reunir información de primera mano sobre las protestas, escuchar a los distintos actores involucrados y respaldar los esfuerzos institucionales orientados a preservar la paz y el orden constitucional. El conflicto, desarrollado entre mayo y junio, incluyó bloqueos promovidos por organizaciones como la federación de campesinos de La Paz y la Central Obrera Boliviana (COB), con apoyo de grupos afines al expresidente Evo Morales, para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Las interrupciones provocaron escasez de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en varias ciudades, además de frenar el transporte y la actividad económica. De acuerdo con datos oficiales, 13 de los 16 muertos fallecieron por falta de atención médica oportuna a causa de los cortes en las vías. Aunque el presidente Paz decretó el estado de excepción el 20 de junio, luego de acuerdos con algunos sectores como la COB, la presencia de la OEA subraya que la crisis ya había encendido una alerta institucional y deja en observación la versión que el Gobierno expondrá ante la misión internacional.
