Los dueños de viviendas de lujo en Nueva York cuya residencia principal está fuera de la ciudad afrontan una carga tributaria mayor desde la puesta en marcha de un nuevo impuesto municipal y la revisión de beneficios fiscales que durante años favorecieron a contribuyentes de altos ingresos, según una investigación publicada por The Wall Street Journal. El cambio pone el foco en la vigilancia de mecanismos que permitieron a no residentes seguir accediendo a reducciones reservadas para quienes viven en la ciudad.
Entre los casos mencionados aparece Steve Witkoff, magnate inmobiliario y enviado especial de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump. Según una portavoz citada en el reportaje, tuvo que abonar cerca de 78,000 dólares a las autoridades municipales después de que el diario lo consultara por deducciones fiscales recibidas por un apartamento en Manhattan. Además, al figurar Miami Beach como su residencia principal desde 2019, perderá un beneficio fiscal anual de 24,000 dólares y tendrá que asumir un recargo cercano a los 101,000 dólares por el nuevo gravamen.
La medida promovida por el alcalde Zohran Mamdani se aplica a viviendas valoradas en más de cinco millones de dólares y a apartamentos y cooperativas que superan el millón de dólares cuando sus propietarios residen principalmente fuera de Nueva York. La investigación del WSJ, basada en registros públicos, también encontró situaciones parecidas en otros contribuyentes adinerados que trasladaron su domicilio a Florida, un contraste que refuerza la alerta institucional sobre controles llegados tras años de beneficios cuestionados. La defensa legal de Witkoff atribuyó las deducciones a un problema administrativo del edificio y sostuvo que no hubo intención de presentar información falsa.
