Carolina Mejía afirmó que uno de los grandes retos del Partido Revolucionario Moderno (PRM) es seguir reconociendo el valor de su militancia y garantizar que quienes han contribuido al crecimiento de la organización continúen encontrando espacios para servir al país, una admisión que vuelve a poner bajo escrutinio la relación entre el partido oficialista y el ejercicio del poder. Durante una intervención ante dirigentes y militantes, Mejía sostuvo que el PRM fue construido sobre el esfuerzo de miles de personas que dedicaron años de trabajo, sacrificio y compromiso para llevar a la organización al gobierno.
En ese contexto, planteó que cuando un perremeísta tiene capacidad, preparación y voluntad de aportar, debe encontrar oportunidades para poner ese talento al servicio de la nación, y advirtió que “ningún perremeísta debe sentirse, ni ser hecho sentir, como un extraño en el gobierno que ayudó a construir”. La dirigente también llamó a preservar la unidad partidaria y la definió como una de las principales fortalezas del PRM, al tiempo que resaltó la gestión del presidente Luis Abinader y exhortó a defender los logros del gobierno.
Su mensaje, sin embargo, deja abierto un contraste entre el discurso de fortalecimiento interno y la necesidad de explicar por qué desde la propia organización se insiste en reclamar reconocimiento, espacios y cohesión en medio del ejercicio gubernamental.
