MONTEVIDEO. — En el arranque de su gira por Uruguay, Argentina y Perú, León XIV colocó en el centro de su mensaje varios signos de tensión social que, a su juicio, requieren vigilancia institucional: pidió atención frente a los suicidios, instó a sostener a los enfermos y defendió la dignidad de los «no nacidos» durante su discurso ante las autoridades en Montevideo.
Ante el presidente uruguayo Yamandú Orsi y miles de personas reunidas en la Plaza de la Independencia, el pontífice sostuvo que el carácter laico del Estado debe asegurar convivencia con libertad y respeto entre creyentes y no creyentes. Al mismo tiempo, advirtió que esa neutralidad no obliga a encerrar la dimensión religiosa en el ámbito privado. En un país donde cerca del 40 % de la población se declara no creyente y están vigentes leyes sobre aborto y eutanasia, el mensaje trazó un contraste directo entre el marco legal actual y el debate sobre la protección de la vida en todas sus fases.
León XIV afirmó que quien «no ha nacido» ya forma parte de la familia humana y del porvenir de su pueblo, y enlazó esa idea con otras exigencias sociales, como garantizar una educación adecuada y oportunidades reales para incorporarse a la vida laboral. Su intervención, además de reivindicar la pluralidad de convicciones en Uruguay, dejó una advertencia sobre asuntos que exceden el discurso oficial y que la sociedad civil sigue bajo escrutinio: salud, formación, autonomía y respuesta ante problemas con impacto humano inmediato.
