La Alcaldía de Lawrence rechazó las declaraciones e insinuaciones que han planteado un supuesto riesgo para las finanzas de la ciudad a raíz de señalamientos contra el alcalde Brian A. DePeña, y sostuvo que esa versión es “falsa, engañosa y no está respaldada por la realidad financiera”.
En una comunicación enviada al periódico Hoy, la administración municipal afirmó que la situación financiera de la ciudad se mide por ingresos, gastos, reservas, controles, estados financieros auditados, obligaciones de deuda y posición crediticia, y no por “especulaciones políticas ni por las circunstancias legales personales de un funcionario electo”. Con ese argumento, buscó separar la defensa institucional de la controversia política que ha rodeado al alcalde. La alcaldía apoyó su respuesta en cuatro años consecutivos de auditorías independientes. Según expuso, entre FY2022 y FY2025 los auditores concluyeron de forma consistente que los estados financieros presentaban razonablemente la situación de la ciudad. Citó además que en FY2023 las actividades gubernamentales aumentaron el patrimonio neto en aproximadamente US$54.9 millones y que en FY2024 el Fondo General reportó cerca de US$411.8 millones en ingresos frente a US$406.5 millones en gastos, con un resultado positivo de aproximadamente US$5.36 millones antes de otras fuentes y usos de financiamiento. También indicó que la auditoría de FY2025 mantuvo esa línea, al no reportar dificultades significativas, desacuerdos con la administración ni transacciones inusuales de importancia.
Aun así, la respuesta oficial deja en primer plano una exigencia de vigilancia pública sobre la gestión: cuando una alcaldía debe salir a defender su estabilidad fiscal en medio de cuestionamientos, el debate ya no se limita al discurso político, sino al impacto que cualquier duda sobre controles, presupuesto y administración puede tener sobre la confianza ciudadana y los servicios municipales.
