La realización de jornadas de fortalecimiento de capacidades en la provincia María Trinidad Sánchez vuelve a poner sobre la mesa una realidad que trasciende el discurso técnico: la vulnerabilidad de las costas dominicanas frente a tsunamis e inundaciones sigue exigiendo respuestas concretas, coordinación sostenida y rendición de cuentas. El propio enfoque del proceso parte de un hecho ineludible: el riesgo no es hipotético, sino real, en un contexto marcado por la insularidad, el cambio climático y el crecimiento demográfico en zonas costeras.
Los talleres, impulsados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a través de su Fondo para el Desarrollo, con respaldo de la Defensa Civil, su Escuela Nacional de Gestión de Riesgos (ESNAGERI) y la Comisión Nacional de Emergencias, muestran que dotar a las autoridades provinciales de herramientas estratégicas y protocolos de actuación sigue siendo una necesidad de seguridad nacional. Que este tipo de fortalecimiento tenga que subrayarse como prioridad revela, al mismo tiempo, la magnitud de una tarea pendiente en materia de prevención y preparación institucional.
El proceso, liderado por la consultora en gestión de riesgos Dra. Cecilia Corporán, también deja claro que la protección de vidas en las provincias costeras no puede descansar en improvisaciones ni en esfuerzos aislados. La articulación entre comunidad e instituciones aparece como condición básica, pero también como recordatorio de que la vigilancia ciudadana y la fiscalización sobre la capacidad real de respuesta del Estado siguen siendo indispensables ante amenazas con alto costo social.
