Una cadena de episodios violentos en hogares de paso del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) dejó en mayor escrutinio una red pensada para resguardar a menores en condición de vulnerabilidad. En las últimas semanas, el sistema ha sido sacudido por denuncias de maltrato, fugas, asesinatos y otros hechos ocurridos dentro de espacios creados justamente para proteger a niños y adolescentes.
El episodio más grave ocurrió a finales de mayo, cuando una adolescente de 14 años murió a manos de tres compañeras en el pabellón donde dormían, en un hogar de paso adscrito a Conani en San Antonio de Guerra. La menor había ingresado al Sistema de Protección el 15 de mayo de 2026. De acuerdo con las investigaciones, el crimen se produjo pasadas las 12:30 de la medianoche, mientras el personal salió del área para recibir a otra adolescente llevada por las autoridades para su ingreso.
Después del hecho, Conani suspendió al personal a cargo de la seguridad y el acompañamiento, además de intervenir el centro residencial. La propia institución señaló, mediante un documento, que en ese hogar había perfiles de “alta complejidad”. Aun así, la sucesión de incidentes vuelve a poner el foco sobre la capacidad real de vigilancia, prevención y respuesta de un sistema estatal llamado a garantizar bienestar, especialmente cuando los hechos suceden dentro de instalaciones bajo su responsabilidad.
