La extradición desde Colombia a Puerto Rico de Erick Randhiel Mosquea Polanco, señalado por las autoridades como presunto líder de una organización internacional de narcotráfico y lavado de dinero con base en República Dominicana, vuelve a colocar el foco sobre un dato sensible del caso: habría permanecido prófugo durante años mientras se desarrollaba una búsqueda internacional. Mosquea Polanco, identificado también como “Ramon” y “E”, ya realizó su primera comparecencia judicial en Puerto Rico y luego deberá enfrentar procedimientos en Nueva Jersey, según la información oficial.
La acusación se deriva de investigaciones desarrolladas durante varios años por Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), que atribuyen a la presunta red operaciones de tráfico de cocaína y lavado de dinero. Las autoridades sostienen que la estructura fue desmantelada como resultado de esas pesquisas y acciones. El expediente, vinculado a la iniciativa de la Fuerza de Seguridad Nacional (HSTF) contra organizaciones criminales transnacionales, marca un avance judicial, pero también deja abierto un contraste inevitable entre el despliegue de la investigación y el tiempo en que el acusado habría logrado evadir a la justicia.
Con una presunta red operando desde territorio dominicano, el caso refuerza la exigencia de vigilancia, rendición de cuentas y explicaciones sobre la capacidad institucional para detectar, contener y perseguir este tipo de estructuras.
