La comunidad científica internacional volvió a poner límites a las falsas promesas en salud. Durante un reciente congreso en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el investigador Kivanç Birsoy, de la Universidad de Rockefeller, afirmó que un tumor no se curará únicamente cambiando la alimentación, en una advertencia que refuerza la necesidad de vigilancia frente a mensajes simplistas sobre una enfermedad de alta complejidad.
Los especialistas insisten en que la nutrición no reemplaza la medicina tradicional, aunque sí influye en la evolución de la enfermedad. Los datos citados en el encuentro señalan que la obesidad multiplica el riesgo de desarrollar hasta 13 tipos de cáncer y aumenta considerablemente la probabilidad de metástasis. Aun así, los oncólogos subrayan que la relación no es lineal y que persisten interrogantes científicos, como los casos de personas con alto índice de masa corporal que no presentan patologías asociadas al exceso de peso.
En paralelo, los laboratorios investigan moléculas específicas y el metabolismo tumoral. Estudios mencionados en el congreso indican que ciertos antioxidantes, como el glutatión, pueden ayudar a las células malignas a sobrevivir en ambientes con poco oxígeno. Aunque la inteligencia artificial y el análisis de datos masivos ya permiten vincular genética y alimentación, Birsoy estima que todavía faltan entre 5 y 10 años de ensayos clínicos para que la nutrición pueda convertirse en un tratamiento complementario estandarizado en hospitales, una brecha que mantiene la discusión en el terreno de la evidencia y no de la propaganda.
