La advertencia de profesionales de la psicología, entre ellos el director del Instituto de Psicología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Carlos Hernández, volvió a poner bajo la lupa la respuesta pública frente al deterioro de la salud mental en el país. Los especialistas advirtieron que la ausencia de programas de prevención, acompañamiento y atención integral está empujando más casos de ansiedad, depresión y trastornos emocionales, con efectos directos sobre la calidad de vida de la población.
Hernández afirmó que la salud mental debe tratarse como una prioridad nacional y no como un asunto secundario, al señalar que su deterioro impacta la productividad, la convivencia social y el bienestar familiar. Por eso, reclamó reforzar las políticas públicas con más inversión en servicios hospitalarios, campañas educativas y espacios comunitarios de apoyo emocional. “La salud mental no puede seguir siendo vista como un lujo, es una necesidad básica para la resiliencia de la sociedad”, expresó.
Los profesionales también alertaron sobre el efecto particular en adultos mayores, afectados por la soledad y el abandono, así como en jóvenes y niños expuestos a violencia, acoso escolar y presiones sociales. Frente a ese panorama, recomendaron programas interinstitucionales que integren a los ministerios de Salud, Educación y Trabajo junto con organizaciones civiles, en una señal de que la magnitud del problema exige una respuesta más amplia y efectiva de las autoridades.
