La Evaluación de Desempeño Docente completó su sexta etapa con 74,868 maestros observados en aulas de todo el país, equivalente al 95.4 % de la meta nacional de 78,462 docentes en esta fase. Se trata del tramo de mayor peso dentro del proceso, ya que aporta el 50 % de la calificación final, en un sistema que impacta a más de 115,000 docentes del nivel preuniversitario.
La etapa se concentró en la planificación pedagógica y la práctica en el aula, con el objetivo de contrastar lo que el docente planifica con lo que realmente ocurre durante la enseñanza. Según la Comisión Nacional Rectora de la Evaluación de Desempeño Docente, el proceso se realizó con instrumentos técnicos estandarizados y criterios previamente definidos para recoger evidencias concretas y reducir la subjetividad.
Al cierre de esta fase, y tras la conclusión el 3 de junio de la Evaluación de Diversos Actores (EDA), el proceso entra en un punto en el que la atención ya no se limita al avance porcentual. La información levantada está llamada a servir para decisiones sobre formación continua y desarrollo profesional, por lo que el foco pasa a la vigilancia sobre sus resultados reales, su aplicación efectiva y la capacidad del sistema educativo para traducir esta evaluación en mejoras verificables en las escuelas públicas.
