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El intrusismo profesional vuelve a exhibir las grietas de control del Estado

julio 11, 2026 · Redactor
El intrusismo profesional vuelve a exhibir las grietas de control del Estado
Foto: www.elcaribe.com.do

La persistencia del ejercicio ilegal en áreas sensibles vuelve a encender la alerta sobre la capacidad del Estado dominicano para proteger salud; seguridad y patrimonio más allá del discurso.

Santo Domingo.- La persistencia del intrusismo profesional en oficios regulados pone otra vez bajo la lupa la capacidad de vigilancia del Estado dominicano. No se trata solo de una falla legal: el problema impacta la salud, la seguridad y el patrimonio de los ciudadanos, al tiempo que aumenta la preocupación social.

La práctica consiste en ejercer una profesión sin título, exequátur, licencia o habilitación exigidos por la legislación vigente, o en atribuirse una condición profesional sin estar legalmente facultado para ello. El fenómeno llega a áreas especialmente sensibles como medicina, odontología, ingeniería, arquitectura, derecho y psicología, todas sometidas a controles especiales por el impacto que tienen sobre la vida cotidiana.

Especialistas en derecho advierten que el asunto va mucho más allá del incumplimiento de una norma. En salud, la atención prestada por personas sin preparación puede derivar en diagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados o procedimientos que comprometan la integridad física de los pacientes. En ingeniería y arquitectura, la ausencia de conocimientos técnicos puede traducirse en riesgos para edificaciones e infraestructuras, con el consiguiente costo social de una supervisión que no logra frenar estas prácticas.

A esto se suma la competencia desleal contra quienes sí cumplen con los requisitos académicos, legales y éticos establecidos por el Estado dominicano. Organizaciones profesionales han advertido que el ejercicio ilegal deteriora la confianza ciudadana y afecta la calidad de los servicios, una diferencia cada vez más visible entre la obligación oficial de garantizar controles y la realidad que enfrentan usuarios y profesionales.

Por eso, el combate al intrusismo profesional no puede quedar en una formulación abstracta. La persistencia del problema refuerza la exigencia de fiscalización efectiva, rendición de cuentas y vigilancia institucional, para que la protección de los ciudadanos no dependa de advertencias tardías sino de resultados concretos frente a un riesgo que sigue abierto.