Un libro localizado en el Archivo General de la Nación vuelve a colocar en el centro una carencia que rebasa lo académico: la persistente ausencia de documentación sobre la vida de Juan Pablo Duarte en los llanos de Apure, durante su segundo exilio iniciado en 1844. La obra, Juan Pablo Duarte y la Venezuela de su época, de Roberto Marte y Luis Cordero Velásquez, recoge una investigación realizada en 1985 en Venezuela y editada en 1987 bajo los auspicios del Banco Central.
Más que un simple descuido, el trabajo expone los intentos de historiadores dominicanos por esclarecer ese período, limitados por la falta de fuentes directas. Los autores indican que «en los archivos nacionales y estatales venezolanos no existen documentos directos sobre los años aludidos de la vida del libertador dominicano, salvo los que, en prolija variedad, tratan sobre los hombres de su tiempo». El hallazgo, así, vuelve a situar una discusión antigua: no solo importa el interés por el pasado, sino también cuánto sigue dependiendo la memoria nacional de búsquedas aisladas y hallazgos fortuitos.
El texto deja ver además una brecha entre la exaltación pública de los símbolos patrios y los resultados concretos en la preservación y reconstrucción de episodios esenciales de la historia dominicana. El autor reconoce que durante mucho tiempo atribuyó ese vacío a la dejadez de investigadores y autoridades académicas y educativas, aunque después concluye que los esfuerzos han sido arduos y persistentes. En ese marco, la mención del presidente Luis Rodolfo Abinader Corona subraya una exigencia de vigilancia institucional: la reivindicación de Duarte no puede quedarse en el plano del discurso si todavía persisten zonas oscuras sobre su trayectoria que el Estado no ha logrado despejar de manera suficiente.
