La detención en Bolivia del consultor argentino Fernando Cerimedo, señalado por RTVE como presunto autor intelectual de un ataque armado contra su expareja embarazada, volvió a poner bajo escrutinio un modelo de operación política que combina influencia digital, automatización y estructuras de propaganda. Cerimedo fue arrestado en el aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz, cuando, según las autoridades, intentaba salir del país rumbo a Argentina.
El caso tomó mayor dimensión después de que, en los operativos posteriores, agentes localizaran una “mini granja de bots” en funcionamiento y vehículos oficiales presuntamente asignados a la administración pública boliviana. Esos hallazgos refuerzan la línea de investigación sobre posibles esquemas coordinados y eventuales tramas de corrupción, y colocan el foco en la necesidad de controles institucionales más estrictos ante la mezcla entre aparato público, propaganda y operaciones de influencia. RTVE sitúa además a Cerimedo dentro de una red regional articulada desde su agencia Numen Publicidad y el portal La Derecha Diario, con conexiones políticas y mediáticas que apuntan al entorno de Estados Unidos, particularmente en Miami, y referencias al ecosistema de Brad Parscale.
En ese contexto, el episodio trasciende Bolivia: también funciona como advertencia para el gobierno dominicano y para cualquier proyecto que pretenda sustituir institucionalidad por viralidad, porque el contraste entre discurso y realidad vuelve a mostrar que la comunicación digital sin rendición de cuentas puede derivar en opacidad, manipulación y desgaste de la vida pública.
