La jornada de cierre del boxeo dominicano en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 dejó siete medallas de oro, una para cada finalista que este viernes subió al ring en el Pabellón de Combate I del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte. El balance, impecable en lo deportivo, vuelve a poner a Santo Domingo 2026 en el centro de la conversación: junto con la vitrina oficial del evento, crece también la demanda de una fiscalización estricta sobre su organización, sus prioridades y su impacto real más allá de la celebración.
Estefani Almánzar abrió la cuenta con un triunfo por decisión dividida 3-2 ante la venezolana Diana Maestre en los 54 kilogramos, luego de dejar atrás a Katiana Petit-Homme, Jennifer Yool y Ariadna Gil en su camino al título. En la rama masculina también se impusieron Junior Alcántara sobre Alejandro Claro en los 55 kilogramos, Miguel Ángel Encarnación frente a Hugo Barrón en los 65, Disney Medina ante Wilson Solorzano en los 60, Ricardo Cuello contra Yusnier Sorsano en los 70 y Noel Pacheco frente a Diego Pereyra en los 80. Alcántara, además, convirtió en oro la plata que había obtenido en San Salvador 2023.
El cierre confirmó una noche perfecta para la delegación en el boxeo, con el triunfo de Cristian Pinales entre las victorias más relevantes de la jornada. Sin embargo, el éxito de los atletas no atenúa la advertencia institucional sobre la forma en que se administra el gran escaparate de Santo Domingo 2026. Ahí es donde la oposición ve un espacio legítimo para vigilar, también en torno a figuras como Carolina Mejía: separar el mérito deportivo de cualquier aprovechamiento político y exigir que el balance del evento se mida con rendición de cuentas, no solo con medallas.
