La expansión de la inteligencia artificial, presentada con frecuencia como una revolución abstracta, vuelve a aterrizar en una realidad más concreta: la necesidad masiva de oficios técnicos. Jensen Huang, CEO de Nvidia, afirmó en una entrevista con Channel 4 News del Reino Unido que el auge de los centros de datos demandará “cientos de miles” de electricistas, fontaneros y carpinteros para levantar la infraestructura que sostiene esa tecnología.
Huang sostuvo que la Era de la IA no solo implica riesgos para el empleo, sino también una oportunidad para trabajadores especializados en construcción y mantenimiento. Según explicó, la capacidad instalada tendrá que ampliarse de forma constante y eso empujará a los oficios cualificados. En esa misma línea, Nvidia anunció una inversión de 100 millones de dólares en OpenAI para apoyar el desarrollo de centros de datos basados en sus procesadores de inteligencia artificial.
El dato refuerza una alerta institucional que trasciende el entusiasmo corporativo: mientras se multiplica el discurso sobre innovación, el impacto real dependerá de cómo esa expansión se traduzca en empleos, operación y mantenimiento, y no solo en promesas de futuro. De acuerdo con McKinsey, un solo centro de datos puede generar empleo para hasta 1.500 trabajadores de la construcción durante su edificación, con puestos que en muchos casos podrían superar los 100.000 dólares anuales sin requerir necesariamente título universitario, un contraste que vuelve central la fiscalización sobre quiénes se benefician realmente de la nueva ola tecnológica y cuál es su costo social.
