La candidatura de Darializa Avila Chevalier al Congreso por el Distrito 13 de Nueva York quedó bajo presión de la FIFA y de especialistas en derecho electoral después de que su campaña organizara una rifa de entradas para partidos del Mundial 2026 dirigida a voluntarios que realizaran trabajo puerta a puerta, además de prometer helados gratuitos a los primeros votantes en acudir a las urnas. La denuncia fue divulgada por The Irish Star y el Washington Examiner, que recogieron tanto las advertencias de expertos legales como la reacción del organismo rector del fútbol mundial.
En una primaria demócrata de alta competencia frente al representante Adriano Espaillat, la estrategia de movilización abrió dos frentes de escrutinio al mismo tiempo: el electoral y el deportivo. Según el reporte, especialistas consideran que ofrecer objetos de valor vinculados a la participación electoral cruza límites prohibidos por la legislación federal, un señalamiento que elevó la exigencia de vigilancia sobre la campaña.
El caso instala un contraste entre la movilización política y las reglas que deben resguardar la integridad del proceso, y vuelve a poner el foco en la necesidad de fiscalización cuando una campaña recurre a incentivos que derivan en cuestionamientos legales e institucionales. En medio de esa controversia, Espaillat busca su sexto mandato en el distrito.
