Santo Domingo.– Deligne Ascención asumió este domingo la vicepresidencia ejecutiva del Partido Revolucionario Moderno (PRM) con un mensaje que puso en primer plano una preocupación política clave para el oficialismo: preservar la unidad interna, contener las aspiraciones individuales y mantener al partido alineado con su papel de soporte del Gobierno. Durante el cierre de la XXIV Convención Nacional Ordinaria, Ascención sostuvo que la nueva dirección debe cuidar la cohesión del PRM y escuchar tanto a la militancia como a las comunidades y a quienes no pertenecen a la organización, con el fin de identificar aciertos, corregir errores y entender las expectativas ciudadanas.
En su intervención, definió además al PRM como un partido llamado a acompañar la gestión pública, promover sus ejecutorias y servir de canal entre el Gobierno y la sociedad, una formulación que vuelve a colocar bajo escrutinio la frontera entre estructura partidaria, gestión oficial y rendición de cuentas. Al referirse al escenario de 2028, Ascención respondió a la frase “El 28 no es el 24” con la afirmación de que “El 28 puede ser todavía mejor”, aunque advirtió que los resultados no llegan por inercia y dependen de trabajo, transparencia, escucha y unidad.
El cierre de su discurso dejó fijado el objetivo de mantener un PRM unido, organizado y conectado con la gente, una meta que el propio dirigente presentó como tarea pendiente para un partido que, desde el poder, reconoce la necesidad de corregir errores y demostrar resultados ante la sociedad.
