MOSCÚ.- La dirigente opositora exiliada en Lituania Yelena Kotiónochkina afirmó que Vladímir Putin pretende convertir las elecciones legislativas del domingo en una demostración internacional de respaldo cerrado al régimen y a la guerra en Ucrania, con una nueva victoria aplastante de Rusia Unida (RU), el partido del Kremlin.
Según dijo a EFE, el oficialismo necesita revalidar su mayoría constitucional en la Duma justo cuando, de acuerdo con encuestas citadas por la propia opositora, un 59 % de los rusos quiere el pronto inicio de negociaciones de paz. Para Kotiónochkina, ahí se abre el principal contraste: mientras el poder busca proyectar unanimidad, admite con sus movimientos que la guerra y el régimen son impopulares. En esa línea, sostuvo que el resultado de la votación está «planificado de antemano» y que la magnitud de la falsificación es «abrumadora», con una brecha marcada entre los lugares con observadores independientes y aquellos donde no los hay.
La opositora también vinculó ese control al cierre del espacio político. Señaló que Yábloko, al que definió como el único partido que se opone a la guerra, fue excluido pese a que los sondeos oficiales situaban su intención de voto en 9 % en vísperas de los comicios. «Al Kremlin no le gustan los imprevistos», afirmó. A su juicio, el mensaje de fondo no es fortaleza institucional, sino un sistema volcado a blindar resultados y a neutralizar cualquier señal de disenso en medio de un aparato de represión política que, recordó, cuenta con «un millón de policías».
