Un ataque no autorizado contra un buque con bandera de Catar en el estrecho de Ormuz, registrado el 7 de julio, habría marcado el punto de ruptura que terminó por hacer naufragar el acuerdo de paz entre Teherán y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según informó este domingo el New York Times, una facción radical de Irán actuó sin conocimiento del presidente Masud Pezeshkian ni de Ahmad Vahidi, comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), y quebró el cese al fuego pactado.
El reporte, sustentado en fuentes anónimas, indica que una parte relevante del liderazgo iraní no sabía que un sector de línea dura había optado por operar por su cuenta. Ese dato devuelve la crisis al plano institucional: no solo se frustraron las negociaciones con Washington, sino que también quedó al descubierto una brecha entre la conducción formal del Estado y su capacidad real para contener decisiones con consecuencias militares, diplomáticas y económicas. Después de las agresiones, Trump volvió a imponer el bloqueo naval a Irán el 14 de julio.
La publicación agrega que esos movimientos clandestinos desbarataron los intentos de los sectores más moderados por poner fin a las hostilidades con Estados Unidos y aliviar la maltrecha economía iraní. Además, señala que los radicales avanzaron, en parte, porque el nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jameneí, no ha aparecido en público desde marzo, pese a ser la única figura con autoridad para resolver disputas de ese nivel. A la vez, las declaraciones posteriores de Trump sobre si Washington “saldrá” de Irán o podría “quedarse con el petróleo” profundizan el contraste entre los anuncios políticos y un escenario marcado por decisiones opacas, escalada y explicaciones pendientes.
