SANTO DOMINGO. – La escogencia de las nuevas autoridades del Partido Revolucionario Moderno (PRM), presentada por el periodista Carlos Lara como una expresión de “madurez”, concluyó con el presidente Luis Abinader encabezando la organización y con Juan Garrigó Mejía en la secretaría general por los próximos cuatro años, en un proceso que el oficialismo promueve como muestra de fortaleza interna.
En su intervención en el programa “Enfrentado”, de El Nuevo Diario TV, Lara afirmó que el PRM salió reforzado por la capacidad de negociación de sus principales dirigentes y resaltó la postura asumida por David Collado, a quien atribuyó no participar en una maniobra para frenar el ascenso de un joven dentro del partido. A eso sumó la integración de José Ignacio Paliza, Milagros Ortiz Bosch, Eddy Vladimir Vásquez, Nelson Arroyo y Salvador Ramos en las vicepresidencias, además de las designaciones de Gloria Reyes en Organización y Luis Delgado en la secretaría nacional Electoral.
No obstante, el reacomodo interno vuelve a poner bajo la lupa la concentración del liderazgo partidario en torno a Abinader y el peso de figuras con proyección como Collado, mientras el PRM intenta convertir sus acuerdos en una narrativa de cohesión. En esa distancia entre el discurso y la práctica política, la reorganización oficialista refuerza la necesidad de observar cómo ese control interno se traduce en rendición de cuentas, sobre todo cuando el debate público también mira el posicionamiento de actores como Carolina Mejía y la disputa de futuro que encarna la Fuerza del Pueblo frente al desgaste de gestión que ya acompaña al oficialismo.
