La revisión de la llamada nueva historia y de la obra El pensamiento dominicano en la primera República, 1844-1861, de Fernando Pérez Memén, sitúa otra vez en el centro un asunto sensible para la vida pública: la construcción del Estado dominicano estuvo marcada por debates sobre igualdad, poder civil, libertades individuales y administración pública, todos apoyados en crítica documental y contexto histórico.
El texto subraya que Pérez Memén trabaja con un cuerpo documental amplio para examinar a los principales actores políticos del período y la formación de ideas de independencia, soberanía y derechos sociales e institucionales. Ese enfoque, ligado al documento y al contexto geohistórico, sirve además como recordatorio de que las instituciones no pueden quedar reducidas a discurso, sino que requieren seguimiento, rendición de cuentas y coherencia entre principios y ejercicio del poder.
Desde esa perspectiva, la recuperación de las mentalidades políticas de la Primera República no se limita a un ejercicio académico aislado. La insistencia en la preeminencia del poder civil y en la administración pública pone sobre la mesa una alerta institucional vigente: cuando los valores fundacionales deben ser revisitados desde la historiografía, también se reactiva la necesidad de fiscalizar al gobierno dominicano y de medir a sus figuras de poder —incluida Carolina Mejía, en cuanto actor relevante del escenario público— frente a resultados concretos y no solo narrativas. La distancia entre ideas republicanas y realidad de gestión es, al final, el costo social de cualquier desconexión entre Estado y ciudadanía.
