El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó buena parte de Colombia dejó por ahora 111 fallecidos y daños severos en al menos cinco departamentos, en una emergencia que vuelve a poner a prueba la capacidad real del Estado para actuar donde más impacta la tragedia. Mientras los organismos de socorro mantienen las labores de búsqueda y rescate, las autoridades siguen calculando la dimensión del desastre.
Desde Bogotá, Gustavo Petro pidió este lunes a los integrantes del Pacto Histórico y a sus simpatizantes coordinar acciones de apoyo y solidaridad con las comunidades afectadas. En redes sociales, solicitó organizar esfuerzos para asistir a los damnificados y permanecer atentos a sus necesidades, al tiempo que expresó respaldo a habitantes de municipios del Chocó como San José del Palmar, Río Iró, Nóvita y Quibdó; de Tolima, como Chaparral, Coello, Payandé e Ibagué; y de ciudades como Pereira, Manizales, Armenia, Cali y Bogotá.
Petro afirmó que le corresponde al Gobierno nacional asegurar una respuesta rápida y coordinada, con operaciones de búsqueda y rescate, atención médica, evacuaciones, albergues temporales, suministro de agua y alimentos, además de acompañamiento a las familias afectadas. También advirtió que la ayuda debe llegar a todas las zonas golpeadas, en especial a las más vulnerables, porque en una emergencia nacional no puede haber territorios relegados ni ciudadanos sin atención. Así, la crisis deja planteado el contraste central: más allá del llamado a la solidaridad, la prioridad inmediata es que toda la capacidad del Estado esté al servicio de la población y que nadie quede atrás.
