La ampliación de la calle 9 en Los Praditos, planteada como una intervención para mejorar la movilidad en la comunidad, progresa en medio de desalojos, cierre del tránsito vehicular y un malestar cada vez mayor entre comerciantes de la zona. En la primera fase del proyecto se ha producido la salida de viviendas en el tramo intervenido mediante compensación económica, además de indemnizaciones para negocios que no serán demolidos.
Sin embargo, sobre el terreno el efecto más inmediato recae en quienes dependen de la vía para sostener sus ventas. Comerciantes consultados aseguran que la compensación ofrecida por el Gobierno continúa en el “limbo”, mientras los trabajos complican el acceso de clientes y proveedores. En el área, donde funcionan colmados, surtidoras, repuestos de motores, centros de uñas y puestos de comida rápida, por ahora solo se permite el paso de peatones y motoristas.
Durante un recorrido por el sector, reporteros de Listín Diario verificaron la ejecución de los trabajos y la presencia de maquinaria. Samuel Santana, propietario de una surtidora, explicó que sus ventas han bajado porque sus suplidores no pueden entrar con facilidad y a los clientes se les dificulta retirar mercancías en mayor cantidad. Así, el avance de la obra queda marcado por el contraste entre la promesa de mejora vial y el costo económico que ya denuncian los afectados.
