La entrega de Durvín Méndez Peña, alias Kekero, por la muerte del comerciante Jerinton Paulino Pérez Méndez y del joven Juan Diego Sena Matos volvió a poner en primer plano un conflicto que, según la información policial y la propia declaración del detenido, arrastra años de hechos de sangre en Villa Jaragua. El caso, ocurrido la madrugada de este sábado, también dejó heridas de arma de fuego a Berta Josefina Sena y a su primo Sergio Méndez, de acuerdo con las investigaciones.
Kekero fue entregado por familiares en Jimaní y trasladado bajo extrema seguridad al Departamento de la Policía Nacional por agentes de la DICRIM. A su llegada, evitó ofrecer detalles y solo dijo: «Ese es problema de muchos años», en alusión a una rencilla que, según la versión oficial, comenzó en 1993 con la muerte de un hombre y siguió generando nuevos episodios violentos. La secuencia descrita por las autoridades expone algo más que un hecho aislado: un conflicto prolongado que terminó otra vez en muertes y heridos. Según las investigaciones policiales, Kekero ultimó a un hermano de Jerinton 33 años atrás y luego el hoy occiso mató a un hermano del ahora detenido.
El desenlace vuelve a colocar bajo escrutinio la capacidad institucional para contener disputas que se arrastran por décadas antes de desembocar, una vez más, en un alto costo humano.
