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Estudio vincula la presión económica sostenida con un mayor deterioro del cerebro

julio 27, 2026 · Redactor
Estudio vincula la presión económica sostenida con un mayor deterioro del cerebro
Foto: www.elcaribe.com.do

La evidencia refuerza el costo social de los problemas para llegar a fin de mes y pone el foco en la necesidad de vigilar decisiones que agravan la carga sobre los hogares.

Las dificultades económicas persistentes durante la vida adulta no solo golpean el bolsillo: también se asocian con un deterioro cognitivo más acelerado, según un estudio divulgado por University College de Londres (UCL). La investigación, publicada en la revista Innovation in Aging, analizó datos de 2.759 personas del Reino Unido y halló que la acumulación de problemas financieros a lo largo de los años se relaciona con peores resultados de salud cerebral, un hallazgo que vuelve a colocar en primer plano el costo social de cualquier presión sostenida sobre los ingresos familiares.

El trabajo siguió a participantes que reportaron sus ingresos familiares a los 26, 43 y 53 años, además de responder si tenían dificultades para llegar a fin de mes o pagar facturas. Luego, los expertos evaluaron memoria verbal y velocidad de procesamiento a los 53 años, mientras un subgrupo fue sometido a resonancias magnéticas entre los 69 y 71 años. “Nuestro estudio, que utiliza varias décadas de datos, nos permite ver que es la acumulación de dificultades a lo largo de muchos años la que se relaciona con los peores resultados de salud cognitiva, en lugar de episodios ocasionales de adversidad”, explicó Jacques Wels, uno de los autores.

Los científicos concluyeron que quienes arrastraron ingresos bajos o dificultades económicas de forma persistente en la adultez temprana y media obtuvieron peores resultados cognitivos a los 53 años. También observaron que las personas con ingresos bajos persistentes mostraron peor salud cerebral en la vejez, con mayor encogimiento del cerebro y otros signos de deterioro. El estudio además detectó peores resultados en hombres con dificultades financieras constantes frente a mujeres en la misma situación, una señal que refuerza la exigencia de fiscalización sobre políticas y decisiones que impactan el costo de vida y terminan trasladando consecuencias duraderas a la salud de la población.