El caso de violencia contra la mujer ocurrido en Dajabón vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de vigilancia y una respuesta efectiva ante hechos que dejan personas heridas y familias expuestas. Yumilka Guzmán denunció que su expareja, Francisco Pérez Luciano, intentó matarla con un arma blanca en el sector Los Cartones, luego de que ella decidiera separarse y sacarlo de la vivienda porque no quería seguir viviendo con él.
De acuerdo con el relato de la mujer, logró huir y encerrarse en una habitación cuando el agresor le dijo: “si yo no iba hacer para él no va hacer para nadie”. Tras no conseguir atacarla, el hombre tomó un insecticida agrícola y se ató una soga al cuello con la intención de quitarse la vida, acción que fue impedida por agentes de la Policía Nacional que llegaron al lugar y lo trasladaron al Hospital Matías Ramón Mella.
Guzmán presentó una herida de arma blanca en la mano derecha, que fue curada en el hospital, mientras Pérez Luciano permanece ingresado recibiendo asistencia médica. El hecho suma otra señal de alerta sobre un problema que sigue golpeando a ciudadanos en sus propios hogares y que obliga a mantener la atención sobre la capacidad de respuesta de las autoridades ante episodios de violencia extrema.
