La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió este martes que la rápida transformación digital puede profundizar las desigualdades sociales, laborales y territoriales en la región si los gobiernos no colocan la inclusión digital en el centro de sus políticas públicas. El señalamiento, hecho durante la apertura del Sexto Seminario Regional de Desarrollo Social, reubica el debate en un terreno de gestión pública: el avance tecnológico no garantiza por sí solo bienestar ni acceso, y sin medidas adecuadas puede traducirse en nuevas formas de exclusión.
Durante el encuentro, el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, sostuvo que América Latina y el Caribe enfrenta tres trampas estructurales: bajo crecimiento, alta desigualdad y debilidad institucional. En ese contexto, afirmó que la digitalización puede impulsar productividad, innovación y acceso a servicios esenciales como educación, salud y servicios financieros, pero advirtió que esos beneficios no se distribuyen de manera automática ni equitativa. “Avanzar hacia la inclusión digital no es solo una agenda tecnológica, sino también una agenda de derechos y desarrollo”, subrayó. Representantes de organismos internacionales coincidieron en que la transformación digital requiere políticas públicas más sólidas para beneficiar a toda la población.
La embajadora de la Unión Europea en Chile, Claudia Gintersdorfer, también advirtió que la tecnología por sí sola no garantiza inclusión, en una señal de alerta sobre la necesidad de vigilancia institucional y decisiones públicas capaces de evitar que la modernización amplíe las brechas en lugar de cerrarlas.
