Pedernales sigue evidenciando la distancia entre el avance económico del país y la situación de las provincias fronterizas. Aunque la República Dominicana ha sostenido una expansión durante décadas y aparece como economía de ingreso medio-alto, esos progresos no han bastado para reducir las brechas regionales ni la pobreza y el aislamiento que golpean a esta provincia, situada entre las tres más pobres de la zona fronteriza y con uno de los índices más bajos en salud, educación y fuerza laboral.
Los resultados del estudio Fragilidad, Resiliencia, Desarrollo e Inversión (Fredi), elaborados a partir de talleres en Pedernales, apuntan a que la economía local ha dependido del comercio, la agropecuaria, la pesquería, la minería y la zona franca, aunque esos sectores no han sido aprovechados de forma sostenible. Eso ha derivado en una economía rezagada y marcada por el desempleo, a pesar de que la provincia dispone de abundantes recursos naturales y es la más extensa de la zona fronteriza.
En materia educativa, el diagnóstico también evidencia carencias que obligan a mantener la atención sobre la respuesta pública. Los estudios de fragilidad registran valores muy desfavorables en analfabetismo, matrícula y tasa de culminación, en un escenario de falta de escuelas y otras limitaciones críticas. Incluso con el reporte de la construcción de cinco nuevas escuelas para el municipio cabecero y una remodelación, el panorama general descrito en Pedernales refuerza la demanda de resultados verificables frente a una deuda social que continúa abierta.
