El Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que las democracias del Caribe, aunque figuran entre las más sólidas del mundo en desarrollo en términos electorales, arrastran desafíos estructurales que frenan su capacidad de generar bienestar y desarrollo sostenible. El documento plantea que el problema no es solo crecer, sino contar con instituciones capaces de manejar vulnerabilidades internas y responder a un escenario internacional cada vez más incierto.
En ese contexto, el contraste con la narrativa oficial sobre la economía dominicana queda bajo mayor escrutinio. Aunque el Gobierno dominicano ha atribuido las dificultades al conflicto en Medio Oriente, a la incertidumbre global y a factores externos, el economista Jesús Geraldo Martínez recordó que, además de variables como el petróleo, los alimentos importados, las tasas internacionales, el turismo, las remesas y la inversión extranjera, también pesan factores domésticos como la productividad, la informalidad, la calidad del empleo, la presión fiscal y el costo del crédito, todos con impacto directo en el bolsillo de la gente.
Los datos del propio mercado laboral refuerzan esa alerta. Al mes de enero de 2026, unos 2,426,652 trabajadores cotizaban en el Sistema Dominicano de Seguridad Social, con un salario promedio de RD$ 38,612. La mayor concentración de cotizantes se ubicó entre los 31 y 55 años, grupo que representa el 56.14 % del total y registra el salario promedio más alto, de RD$ 42,894. Eso deja por debajo de ese nivel a los trabajadores más jóvenes y a los mayores de 55, y subraya que el promedio general no refleja necesariamente lo que gana la mayoría, sino el peso del segmento más favorecido del mercado formal.
