República Dominicana fue ubicada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) entre los casos relevantes de profundización democrática en América Latina y el Caribe, pero el mismo informe que el presidente Luis Abinader presentó este lunes en Santo Domingo subraya que el país todavía arrastra desafíos clave para ampliar la inclusión social, elevar la participación política de las mujeres y lograr que los beneficios del desarrollo alcancen a todos los sectores.
El Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026, titulado «Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe», también coloca a República Dominicana como un puente entre América Latina y el Caribe, una condición que, según el documento, expone al país tanto a fortalezas como a vulnerabilidades de ambas subregiones. Entre ellas, menciona la polarización, la desinformación y la presión del crimen organizado, además de los riesgos vinculados al cambio climático y a las limitaciones propias de un pequeño Estado insular en desarrollo.
A nivel regional, el PNUD advierte que, aunque América Latina y el Caribe siguen siendo la región en desarrollo más democrática del mundo, las instituciones enfrentan presiones crecientes. La organización alerta sobre una brecha cada vez mayor entre el respaldo ciudadano a la democracia y la satisfacción con su funcionamiento, impulsada por problemas de seguridad, desigualdad, fragilidad institucional y limitaciones en la capacidad de respuesta de los Estados, un contraste que reabre el debate sobre resultados concretos más allá del discurso oficial.
