Irán convirtió el control del estrecho de Ormuz en una nueva fuente de ingresos al cobrar entre 1.5 y 2 millones de dólares a cada embarcación comercial que cruza esa ruta, según datos revelados por el parlamento iraní. El diputado Mohsen Zanganeh confirmó que las tarifas son obligatorias bajo supervisión territorial de Teherán, en una medida presentada como respuesta al bloqueo económico que enfrenta el país.
El esquema de cobro incluye pagos en efectivo, criptomonedas o mercancías entregadas en trueque, con proyecciones presupuestarias que estiman ingresos anuales de hasta 7,500 millones de dólares. Más que un simple mecanismo recaudatorio, la decisión expone hasta qué punto la crisis y las sanciones han empujado a las autoridades iraníes a trasladar la presión al comercio internacional que depende de esa vía petrolera.
La medida se produce después del conflicto armado de principios de año entre Estados Unidos, Israel e Irán, que dejó más de 3,000 muertos, y tras el fracaso de las negociaciones de paz iniciadas en abril. Luego de las sanciones de Washington a las terminales portuarias iraníes, Teherán pasó a exigir autorización previa de tránsito por la zona, una escalada que pone bajo mayor presión el suministro mundial de crudo y gas que atraviesa el estrecho.
