La pérdida de un testículo, la reconstrucción del otro y cuatro operaciones es el saldo que, según su familia, dejó un incidente ocurrido hace unos tres meses contra un niño de 12 años en un colegio evangélico de Nagua, provincia María Trinidad Sánchez. La madre del menor insistió en que lo sucedido no fue «un juego», «una riña» ni «un pleito», en contraste con versiones que, según dijo, han circulado en el pueblo para minimizar la gravedad del hecho.
Segun el relato ofrecido por los padres en una entrevista radial, uno de los presuntos agresores llamó a otro menor y le apretó un testículo al niño, quien perdió el conocimiento. La familia sostiene que el daño es de por vida y describe un impacto físico, psicológico y emocional que también ha golpeado a su entorno cercano. El periódico Hoy indicó, citando una fuente, que el incidente se trató de «un relajo de muchachos» vinculado a apretarse los testículos, descrito además como «un trend de redes sociales».
Mientras la ADP en Nagua llamó a los padres a velar por el comportamiento de sus hijos en las escuelas, los progenitores del menor aseguran que hasta el momento no han recibido respuestas ni del colegio, ni de los padres de los supuestos agresores ni de las autoridades. El caso queda así marcado por una consecuencia irreversible y por explicaciones pendientes sobre una situación que la familia denuncia como mucho más grave que la versión con la que se ha intentado presentarla.
