La muerte de Yarian Chami Cedano Cedano, una mujer con 20 semanas de embarazo, volvió a colocar bajo escrutinio el costo social de la violencia intrafamiliar en Higüey. La víctima, de 31 años y residente en Villa Cerro, fue llevada de madrugada al Hospital Materno Infantil Nuestra Señora de La Altagracia por una unidad del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1, luego de resultar gravemente herida con un arma blanca en su residencia.
Al ingresar al centro de salud, los médicos le diagnosticaron un trauma abierto de tórax por heridas de arma blanca tipo cuchillo, además de un paro cardiorrespiratorio. Pese a los esfuerzos del personal médico, falleció en el área de emergencia, al igual que el bebé que llevaba en el vientre, un desenlace que profundizó la consternación entre familiares y residentes de la comunidad.
Segun informaciones preliminares, las heridas habrían sido ocasionadas presuntamente por su pareja sentimental, conocido únicamente como «Bertico», durante un conflicto en la vivienda donde ambos residían. Mientras las autoridades policiales y el Ministerio Público mantienen abierta la investigación para esclarecer lo ocurrido y establecer responsabilidades, el caso vuelve a poner en primer plano la necesidad de vigilancia efectiva y respuestas institucionales ante hechos que terminan en tragedia.
