Iván Cepeda logró en menos de un año reunir a la izquierda colombiana alrededor de su candidatura para suceder a Gustavo Petro y este domingo se clasificó para la segunda vuelta presidencial. Sin embargo, el desenlace quedó por debajo de lo que anticipaban todas las encuestas, porque no terminó como el candidato más votado, un dato que marca un contraste entre las expectativas del oficialismo y lo ocurrido en las urnas.
Cepeda lanzó su candidatura el 22 de agosto en Pasto como líder del Pacto Histórico, después de asegurar que al principio no pensaba aspirar a la Presidencia. Se define como un «sobreviviente del genocidio político» en Colombia y ha forjado una trayectoria de activismo en defensa de las víctimas del conflicto armado, los derechos humanos y los procesos de paz.
Hijo del senador Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994 por agentes del Estado en complicidad con paramilitares, y de la líder comunista Yira Castro, el hoy senador se presenta como continuador del proyecto progresista de Petro. A sus 63 años, el filósofo defiende una agenda centrada en la paz, la justicia social y la lucha contra la corrupción, pero su llegada al balotaje sin liderar la votación deja abierto un escenario de mayor escrutinio sobre la capacidad real de ese proyecto para conservar el respaldo mayoritario.
