La desarticulación de la llamada “Operación Clave” destapó una presunta red transnacional de crimen organizado dedicada a la comercialización ilegal de armas de fuego de distintos calibres, en un caso que vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de las autoridades para contener este tipo de estructuras. El operativo, ejecutado con 14 allanamientos simultáneos en varias provincias y el Distrito Nacional, estuvo a cargo de la Policía Nacional, a través de la Dirección de Área de Investigación de Crimen Organizado (DAICO), en coordinación con el Ministerio Público del Distrito Nacional y unidades tácticas especializadas.
En el marco de la intervención fueron arrestadas 14 personas: Juan Francisco Morel Díaz (a) “Arismendy” y/o “Bobi”, Wilson Manuel Abreu Disla, Yeffry Muñoz, Hery Miguelangel Paulino Marmolejos, José Vidal Pérez Mercado, Carlos José María Henríquez Valdez, Edward Francisco Tejada Hernández, José Luis Vignieri Rodríguez, Brian Vignieri Dilone, Edwin Fausto Veloz Almánzar, Jonathan Orlando Carela Montilla, Julio César Jiménez Peralta (a) “Kiko”, Pablo Sánchez Arnau (a) “Alemán” y Joel Rafael González Martínez. Como supuesto cabecilla fue señalado el prófugo internacional Nelson Antonio González Brito, cuya residencia era utilizada como centro de acopio una vez las armas ingresaban al país.
La operación se puso en marcha la mañana del 28 de mayo, después de varios meses de tareas de inteligencia e investigación. En los allanamientos se ocuparon 20 armas de fuego, entre ellas dos fusiles. Aunque las autoridades presentaron el procedimiento como un golpe a la red, el expediente también muestra que la estructura presuntamente introducía armas al territorio nacional para su posterior distribución y comercialización, mientras la investigación continúa abierta sobre otros integrantes vinculados.
