Tras más de tres años de investigación, el caso de presunta corrupción administrativa contra varios exfuncionarios avanzó a una nueva fase con una decisión que envía un mensaje mixto para el sistema de justicia: 35 de los 40 acusados irán a juicio de fondo, mientras que cinco quedaron fuera por insuficiencia probatoria en la etapa preliminar.
La jueza Altagracia Ramírez, del Cuarto Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, entendió que hay elementos suficientes para que un tribunal determine la responsabilidad penal de la mayoría de los imputados, entre ellos el exministro de Hacienda Donald Guerrero Ortiz, el abogado Ángel Lockward y otras personas físicas y jurídicas vinculadas al expediente. A la vez, dictó autos de no ha lugar a favor del exministro administrativo de la Presidencia José Ramón Peralta, del exministro de Obras Públicas Gonzalo Castillo y de otros tres imputados, al concluir que las pruebas aportadas no bastaban para enviarlos a juicio.
La decisión, asumida por ambas partes como una victoria parcial, también deja abierta una línea de fiscalización sobre la solidez de una de las acusaciones más ambiciosas del Ministerio Público. Más allá de la disputa entre defensas y acusación, la apertura a juicio no implica condena, pero sí somete a mayor escrutinio un expediente de alto impacto público en el que la ciudadanía sigue a la espera de resultados concluyentes y de respuestas claras sobre el alcance real de las responsabilidades imputadas.
