La oposición de importadores y de la Federación Nacional de Motoconchistas a limitar el flujo de importación de motocicletas volvió a poner en primer plano un punto sensible: la discusión no se limita a cuántos motores entran al país, sino a los controles que siguen sin ofrecer resultados frente al problema que ocasionan los motoconchistas.
Al responder a la propuesta editorial de LISTÍN DIARIO, una importadora del Distrito Nacional advirtió que una reducción en las importaciones afectaría la empleomanía del sector. Aurelina de la Paz, administradora de una importadora de motocicletas nuevas y usadas, aseguró que disminuir las importaciones no resolvería la situación y podría dejar personas desempleadas. Según explicó, la empresa vende alrededor de 50 motocicletas al mes.
En esa misma línea, el presidente de Fenamoto, Óscar Almánzar, sostuvo que la problemática no se erradicaría ni disminuiría con una prohibición, sino con educación vial, régimen de consecuencias y correcta identificación de los motoristas. Su planteamiento traslada el debate de la restricción comercial a la necesidad de medidas de control y fiscalización que, pese a la magnitud del problema social señalado en la propia discusión, siguen pendientes de una aplicación efectiva.
