La eliminación de las barreras al arroz procedente de Estados Unidos volvió a poner bajo la lupa la respuesta de las autoridades ante un sector que denuncia condiciones de competencia desiguales. Los productores dominicanos aseguran que no están en capacidad de competir en igualdad de condiciones con sus homólogos estadounidenses debido a los costos de producción, la escala de las explotaciones, los subsidios y los mecanismos de protección al productor.
En un almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, el presidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), Marcos Rodríguez, advirtió que la apertura comercial supone un riesgo para la producción nacional y que el sector puede debilitarse con la entrada de arroz importado. De acuerdo con el DR-Cafta, desde este año el arroz proveniente de Estados Unidos puede ingresar al país libre de arancel y sin cuota de limitación.
El expediente también exhibe el contraste entre las decisiones oficiales y sus resultados. En diciembre de 2024, Luis Abinader emitió un decreto para fijar barreras a la importación de arroz desde Estados Unidos, pero las autoridades de ese país alegaron que la medida violaba el DR-Cafta y presionaron hasta lograr su derogación en septiembre. Aunque el tratado, vigente desde 2005, concedió 20 años de protección al arroz local y los productores afirman que mejoraron productividad, mecanización y variedades, sostienen que siguen pesando desventajas estructurales como el encarecimiento de fertilizantes, combustibles, energía eléctrica y mano de obra, además de la diferencia en extensión de terrenos y en el acceso a subsidios y seguros agrícolas. La advertencia del sector reabre así la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas sobre cómo se administró ese período de protección y qué resultados concretos dejó para la producción nacional.
